En medio de la oscuridad brilla una niña pequeña. Se encuentra a la izquierda del centro del cuadro, vestida completamente de dorado, con una gallina muerta en el cinturón, y nadie sabe hasta hoy con exactitud qué hace allí. Alrededor de la niña se agolpa la compañía de tiradores del capitán Frans Banninck Cocq, que va al frente vestido de negro con una banda roja; junto a él, su teniente, vestido de amarillo claro. Las lanzas se cruzan, un tamborilero da un golpe al tambor, un perro retrocede. En 1642, Rembrandt no pintó un rígido retrato de grupo, sino un momento de partida. Esto no solo le valió elogios en su época: algunos de los tiradores que le pagaron desaparecen en la penumbra, mientras que la luz y el movimiento dominan el cuadro. Es precisamente este trato desigual lo que mantiene viva la obra hasta hoy. Por cierto, el nombre de «La ronda de noche» es un malentendido de siglos posteriores: solo el barniz oscurecido convirtió la escena diurna en nocturna.
Esta versión se toma en serio la penumbra y le responde con el marco adecuado. Lola es un perfil estrecho de madera auténtica en marrón oscuro, cuya superficie recuerda a la corteza de un árbol, y este marrón se acerca más al cuadro que cualquier negro puro. Allí donde el tinte se vuelve más fino en los bordes, se vislumbra la cálida madera: el mismo tono ocre que tiñe el suelo y el tambor en el cuadro. De este modo, el marco y el cuadro comparten una misma gama cromática sin fundirse entre sí; el perfil permanece visiblemente más oscuro que las zonas más claras del cuadro y hace que el amarillo del teniente resalte aún más. Con unas dimensiones de 70 x 58 cm, la obra está montada sobre lienzo satinado, sin cristal ni paspartú -una decisión que le sienta bien al cuadro, ya que nada se interpone entre el ojo y la capa de pintura-. Es sorprendente lo mucho que resurge de la sombra: incluso las lanzas cruzadas en la parte superior del cuadro conservan su contorno, y la mirada se detiene en la cabeza enrojecida del tamborilero, en el borde derecho, porque aún conserva los delicados puntos de luz del original.