Apenas dentro del borde blanco, las últimas piedras se pierden en un campo que, hasta el bajo horizonte, parece no tener fin. En medio de esta árida extensión yace un anciano labrador tendido en el suelo; su ropa sucia, sus pesados zapatos y su brazo caído sin fuerzas hablan de trabajo físico, incluso antes de que el título lo mencione. Una mujer está arrodillada detrás de él, le sostiene el torso y, con la boca abierta, pide ayuda. Sin embargo, la casa más cercana no es más que una minúscula mancha en la lejanía. Hans Andersen Brendekilde condensa esta escena en 1889 en una imagen de la miseria social: queda abierto si el hombre está agotado, inconsciente o ya muerto. El segundo título, «El mártir», refuerza el mensaje. Aquí no es un santo quien sufre ante un altar, sino un jornalero sobre suelo pedregoso, literalmente derribado por su trabajo. La luz difusa del cielo nublado no deja entrever ningún rayo de sol reconfortante; el marrón, el gris y el azul apagado dominan la superficie, mientras que el rojo de la manga de la mujer actúa como una breve señal de alarma.
En esta obra, realizada sobre lienzo satinado Leonardo, merece la pena detenerse un poco más precisamente en estas dos figuras. La impresión reproduce con la misma claridad las estrechas rayas de la camisa que las manchas de suciedad en el delantal azul. Donde más tiempo uno se detiene es en el rostro del hombre: sus ojos entreabiertos no fijan la mirada en ningún punto concreto, pequeñas marcas rojizas se aprecian en la frente y la mejilla, y la barba gris aún contrasta con el campo marrón. También la mano tensa de la mujer se percibe con claridad, aunque su movimiento y el cuerpo pesado de él se entrelazan estrechamente. Un borde blanco de tres centímetros de ancho forma parte visible de la composición y separa la escena opresiva del marco, sin parecer un paspartú; esta distancia le sienta bien a la escena. Sinead enmarca la obra, de 63 x 48 centímetros, con una estrecha chapa de roble. Cerca del borde derecho de la imagen, el marrón segado termina con precisión en el borde blanco.