Una cordillera se despliega como un diagrama científico: en el centro se alza la sección transversal idealizada del Chimborazo, cuyas laderas Alexander von Humboldt llena con nombres de plantas e indicaciones de altitud. Detrás de la cumbre clara se alza un volcán humeante; las nubes se acumulan a distintas altitudes y, por encima de ellas, un cielo de un azul intenso. A los lados, unas tablas recogen los valores medidos de temperatura, presión atmosférica y otras observaciones naturales. La «Pintura natural de los Andes», publicada en 1807, plasma una idea que caracteriza la investigación de Humboldt: el clima, la altitud y la flora no pueden considerarse por separado. Dibujada por Schoenberger y Turpin, e impresa por Langlois en París, la lámina combina paisaje, estadísticas y texto en una de las primeras formas de infografía científica -y precisamente ahí radica su importancia, mucho más allá de una simple vista de los Andes.
En esta obra, de 67 x 43 centímetros, el lienzo satinado permite que las anotaciones de Leonardo, incluso las más pequeñas, resulten claras y legibles. Al contemplarla, es en la ladera derecha de la montaña donde más tiempo me detengo: Los nombres de las plantas, dispuestos de forma densa, siguen su pendiente; junto a ellos, la delicada inscripción «Altitud de la ciudad de Quito» destaca sobre un banco de nubes grises -aún legible-. La impresión separa nítidamente los trazos negros del cuerpo de la montaña de color arena; incluso los trazos transversales cortos, los números y las letras curvas conservan su forma. Aquí se aprecia que la imagen sitúa a la naturaleza en relaciones espaciales, en lugar de limitarse a representarla. Sin cristal, la superficie queda directamente a la vista. La lámina está enmarcada en «Lena», una estrecha moldura dorada: un marco clásico que nuestros clientes suelen elegir para los gráficos históricos y que, sin duda, realza esta densa lámina.
En el borde inferior figuran los nombres de Alexander von Humboldt y A. G. Bonpland en claras mayúsculas entre líneas de escritura que se extienden a lo largo de la página; por encima, en la pendiente, cientos de denominaciones se agolpan formando un paisaje textual casi topográfico.