Myriam Feuilloley pinta al ser humano. Desde que tuvo un sueño revelador, le apasiona la influencia que la mente, la psique y lo invisible pueden ejercer sobre la materia, lo físico y lo visible.nbsp; Los personajes de sus cuadros siempre aparecen desnudos y calvos, simbólicos, más allá de cualquier referencia histórica. Su aspecto realista parece desmaterializado. En ingravidez o en metamorfosis, parecen almas en evolución en busca de la atemporalidad. Inspirada en el antiguo arte jemer, en Hieronymus Bosch y en Modigliani, la artista forma parte del surrealismo contemporáneo. nbsp;Myriam Feuilloley vive en Francia. Sus obras se exponen tanto en Francia como a nivel internacional y forman parte de numerosas colecciones privadas.
Myriam Feuilloley pinta al ser humano. Desde que tuvo un sueño revelador, le apasiona la influencia que la mente, la psique y lo invisible pueden ejercer sobre la materia, lo físico y lo visible.nbsp; Los personajes de sus cuadros siempre aparecen desnudos y calvos, simbólicos, más allá de cualquier referencia histórica. Su aspecto realista parece desmaterializado. En ingravidez o en metamorfosis, parecen almas en evolución en busca de la atemporalidad. Inspirada en el antiguo arte jemer, en Hieronymus Bosch y en Modigliani, la artista forma parte del surrealismo contemporáneo. nbsp;Myriam Feuilloley vive en Francia. Sus obras se exponen tanto en Francia como a nivel internacional y forman parte de numerosas colecciones privadas.
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